11 Jun, 2010
La luchadora en el barro
Publicado por: Despedidas de Soltero Barcelona In: Fiestas Barcelona eventos| Locales shows espectáculos conciertos Barcelona| Servicios Fiestas Barcelona
Extracto del capítulo “La luchadora en el barro” (extraviado) del libro del escritor chileno Roberto Bolaño: “Putas asesinas”, (2001).
Era el fin del invierno en Barcelona. Aquel año La Rambla estaba como nunca, vacía de barceloneses efímeros, y las abundantes lluvias de la temporada auyentaban las sequías por un lado, mas por el otro auguraban apocalípticos incendios para el verano ya cercano. Esto ya lo había pontificado el Sumo Sacerdote de Catalunya: el Hombre del Tiempo.
Las hormonas causaban sus efectos en la población del antiguo Condado. La chicas de la burguesía, ya castigaban sus dispendiosos cuerpos de invierno a golpe de bicicleta estática como ofrenda a la Diosa Afrodita. Las manicuristas y estilistas parecían las únicas criaturas tocadas por la prosperidad. Todo era recargado, asfixiante, casi irrespirable. Los habitantes de los barrios circulaban con monotonía por la cuadrícula de Cerdá en espera de alguna señal, caída del Cielo tal vez.
En aquellas fechas estuve enamorado por dos horas de Patricia. Enamoramiento frugal como la brisa, ni aperitivo, ni bajativo de nada, miradas escurridizas, sonrisas de perla, situaciones imposibles. La perdí para siempre. Y tal vez por eso, la recuerde por más tiempo (tal vez para siempre también) que a otras que conocí hasta el fastidio.
En medio de la monotonía y el aburrimiento, comenzó a extenderse por la ciudad un ambiente de Gran Crisis. Y es en ese mismo ambiente, que la reedición de “Despistes en el boulevard electrónico” de Manuel Vásquez Montalbán se pone inusitadamente de moda. Pensándolo bien, es lógico que esas historias lumpenezcas, calaran con más intensidad si cabe, en la mente y los corazones de los asorochados y modorrientos habitantes de la ciudad, absolutamente empapelada de carteles de “lloguer”, “disponible”, “se traspasa” o un dramático “se vende”. Ni hablar de los carteles que rezaban “liquidación final”. La ciudad la habían levantado otras generaciones, y sus habitantes no sentían nada personal <= § con sus fachadas modernistas. Ni hablar de los sentimientos de la casta de los nou benvinguts, que no entendían aquello de los chaflanes. Todo era una gran ensalada de signos <= § indescifrables. RLea todo el contenido => »


















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